Poemas

La ficción de terminar un soliloquio


Acelerar el tiempo

—los pétalos aún no han caído—,

es la sorpresa del gorriato

cuando un niño desnudo le da de comer.

Ahora intenta ser una muchacha

que ha acabado en otra parte.


¿Quiso la nostalgia construir

semánticas nuevas?

Olvidaba mi mano el tacto indeciso

de una mujer de mármol,

que hablaba para sí

para convertir su corazón de piedra.


Lo que puedes hacer por nada

es intentarlo, modificando el nombre

del rocío, de la lluvia tensa

que ignora que buscábamos lo mismo.

Nadie sabe que, al nombrar un camino,

tu infinita extrañeza se incorpora a la mochila

de esa terrible esperanza.


            ***


Esa meritoria esperanza


Si comienzo a escucharte

como callan las hojas cuando el transeúnte pasa,

háblame de ti que has imaginado

tanto de tu personalidad…


No era el trazado de la huella,

de tu huella imantada lo que buscaban tus ojos,

porque esa mirada intentaba elegir

la flor que había vuelto a su lugar

tras haber pasado.


Pensaste: mi corazón está dañado

mientras esa flor tiene todos los pétalos...

Aprender que de esa vieja naturaleza

nadie te ha pasado por encima,

y hacerte más fuerte.


        ***


Si herimos a la seda,

¿ardería el cuerpo de donde salió el canto,

sería una hipótesis para terminar?


        ***


        [1]


Estoy sin espacio…:


(En la transparencia

el origen no está definido

mientras imagino que ando

en la libertad del abismo

mientras elijo un camino errado

para llegar a casa.)


La verdad […] se alcanza a partir de un malentendido.

    Jaques Lacan



El espacio no se deshace

no se ha creado

no crece no está solo

no está lleno de cosas

no necesita luz para ir

a algún lugar

hasta que despierto.


        ***

No hay ruido cuando duermo

acostado en la orilla

de ese riachuelo…

Y me ato al día para ponderar

el sueño que no ocurre

literariamente perfecto.


[…] una gran tendencia a enmudecer.
        Paul Celan



        ***

                [2]


Oigo una pregunta a mi vacío

que se compone de escucha.

Amanece irremediablemente

y la noche deja paso al muerto

(la visión por el cristal

de esa ventana cerrada.)


Que no haya silencio

y sí una atmósfera ensalitrada

azucarada amargamente

como lo que envejece

lo del equipaje que el sol

ha olvidado.


Creó un modo de vida

una elección con la que se cayó tanto

que amaneció con heridas

cuyo sol rasgara

al elevarse en su recorrido

y la herida atrajera a la lluvia

que ya no es una esperanza.


A desandar como un teatro que olvida que hay público

que se atenúen las luces

que creer rectifique mi forma

de mirar el horizonte para concebir.


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