La poesía me ha salvado
Seguimos recordando que el yo se fue por otra parte, que cuando más me preguntaba sobre mí mismo, más me llevaba al origen de la poesía; y al cabo de estos años —treinta y uno ya—, he intentado reconocer que, sobre las dudas inmanentes, al estar en el vacío, he perseguido comenzar un verso, e idealizar un espacio igual que Don Quijote denominaba a la venta castillo encantado. Esa sensación de que no llego a ninguna parte y lo que me queda es esperar; esa perplejidad llena de contemplación que me sacia como una pequeña taza de café. La necesidad es estar en el huracán como una premonición, que desde esa utopía disruptiva se construya la realidad. El fenómeno apocalíptico que estudian diferentes estudios sobre la postmodernidad, intercede en la estructura de un poema como mapa primigenio en el que desarrollar un sueño: la plenitud de la vida nunca ha estado en la abundancia, el desarrollo de las formas artísticas ha intentado dibujar una solución a algo inevitable, la vida, y la ha dotad...