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Mostrando entradas de abril, 2026

La poesía me ha salvado

Seguimos recordando que el yo se fue por otra parte, que cuando más me preguntaba sobre mí mismo, más me llevaba al origen de la poesía; y al cabo de estos años —treinta y uno ya—, he intentado reconocer que, sobre las dudas inmanentes, al estar en el vacío, he perseguido comenzar un verso, e idealizar un espacio igual que Don Quijote denominaba a la venta castillo encantado. Esa sensación de que no llego a ninguna parte y lo que me queda es esperar; esa perplejidad llena de contemplación que me sacia como una pequeña taza de café. La necesidad es estar en el huracán como una premonición, que desde esa utopía disruptiva se construya la realidad. El fenómeno apocalíptico que estudian diferentes estudios sobre la postmodernidad, intercede en la estructura de un poema como mapa primigenio en el que desarrollar un sueño: la plenitud de la vida nunca ha estado en la abundancia, el desarrollo de las formas artísticas ha intentado dibujar una solución a algo inevitable, la vida, y la ha dotad...

La inmensa tarea de no hacer nada con las cosas

En esta fehaciente ficción que es encontrarse en el mundo sin importancia para darle un sentido a una manera de estar, es la motivación por este equilibrio inestable en donde todo encuentra su ser. ¿Es esto «una oscura dimensión contra la ferocidad [1] »? La sensación de que la vida está más allá de la abundancia, alejados del «auto [2] », apegados a la trascendencia de lo sencillo, en su sutilidad. Algo útil menciona el momento, eso que no existía cuando el bastón no estaba [3] , y que ahora se encuentra ahí, «la entereza que no tiene este poema/ sin apenas vértebras, sin apenas/ alarmas verbales [4] .» Quizás la entereza de la vida está en lo invisible. La elocución de un rezo escuchado por la sordera de unos oídos que reciben la revelación del «nosotros [5] ». A veces escucha a la madre por primera vez, como si no la hubiese perdido, y en esa estimación del amor en su eterno retorno presiente la pérdida, que cuando niño no toma el impulso que toma a lo lejos, cuando adulto, cuando s...

La tragedia del proyecto

Entender que algo trágico es algo perfecto, algo a lo que no se le puede añadir ninguna cosa más, que está acabado. Cuando se logra atisbar un comienzo, lo imaginamos en un final. No tiene su aquél el hecho de la longitud recorrida, que hemos tardado un año en bosquejarla, y esto al ser humano le sobrepasa. Necesita generar un espacio para el diálogo al evocar la situación de abatimiento que conduce la pérdida de fe en él. ¿Cuánto tiempo ha transcurrido para que seamos extraños a él? Reconducir es un espacio que necesitas. Mostrar a las claras la incertidumbre del ser humano, la apariencia ejercida por la manera en que desaparecemos. Y, por tanto, si huimos, huye el proyecto. Elogiar al que reconduce con una bolsa de nueces, nos posibilita un entramado en la vida. Es posible vivenciar lo que el proyecto proponía, esclarecerlo en base a una serie de adjetivos escritos con bolígrafos de distintos colores. El proyecto se mueve hacia la creatividad. Escribes el coloquio con tu psicoterapeu...