Jorge Sosa, Pony Yoghurt con cenizas
¿No cabría la posibilidad de que fuera imposible que un poeta español
escribiera como un poeta sudamericano? ¿El poeta español sería un lago
tranquilo que se deseca, y el poeta sudamericano un torrente que afianza el
lago? Leo a Jorge Sosa (Pony-Yoghurt con cenizas), que en 2020 editó la
Editorial Liliputiense, y he recordado las palabras de Jean Luc-Nancy, que dicen
que la humanidad no hace caso a sus profetas, porque está obsesionada con la
productividad técnica, la rentabilidad inmediata, y la creencia de que el ser
humano es la medida absoluta de todas las cosas. Y Jorge Sosa en el poema La
piedad según Lindsay Lohan dice en referencia a la labor de su hija de
quitar los insectos del agua, estos versos: («su labor es sagrada / en nuestra
guerra contra la vida.») Es el resumen del poemario, un margen imperfecto que
Sosa encuentra por traducir ante el descalabro del mundo. Cuando Nancy apela a
un profeta, no lo hace en el recuerdo de alguien religioso que nos advierte. En
esa figura cabe toda la Historia del Arte, y Mafalda, según Sosa, elige el
camino de la eternidad: («Metí la cuchara en la sopa / y me di cuenta / de que
me estaba sumergiendo / en la eternidad.»), la eternidad de una niña que habla
del infinito como terciopelo y que no sabe distinguir entre («el valor
de una oferta en el supermercado o una vida humana.») ¿Y no sería esto lo que
el ser humano está construyendo? Ante la televisión, Internet, las Redes
Sociales, ¿vivimos enmascarados ante situaciones como la guerra que es mal
olor, vísceras esparcidas por cualquier lugar, muerte, y como dice Nancy, el
mundo viviría sin esperanza porque ya se han recorrido todos los extremos y no
la hemos encontrado? Sosa habla de que un poeta debería («aprender a nadar para
/ en caso de caer al mar o a una alberca / no ahogar a nadie más.») El poeta
como emprendedor de esperanza, elegir la hospitalidad de las palabras para encontrar
esa esperanza. ¿Y cómo se aprende a nadar-adaptarse a este mundo? ¿No hacer
como Platón en la República, sino apelar a la catarsis en la Poética de
Aristóteles? ¿Pero qué hemos hecho mal para que hoy en día un poema no produzca
catarsis? Al poeta, según Sosa, le gustaría estar («lejos de la cancha, ese
jardín donde nunca han crecido flores.») El mundo está sumergido en una
virtualidad que lleva a la tristeza. He oído decir a mi sobrina con ingenuidad
que su tik-toker favorito había leído su comentario cuando eso no lo
puede saber jamás. Y ahora que Sosa había sido invitado por la editorial a Cáceres,
al declamar sus versos Sosa argumenta que, en ese intento, ha fracasado. Elegir
ese fracaso también es una forma de estar en el mundo.

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